Características de las emociones.
Son
resultados biológicos:
Todas
las emociones tienen un origen biológico- fisiológico. Sus diversos estados son
causados por que los neurotransmisores (neuromediadores) así como las hormonas,
se liberan por estímulos externos.
El resultado de las emociones son los
sentimientos:
La
forma en la que se manifestarán las emociones, son los sentimientos, dado que,
mediante los mismos, se pueden “verbalizar” las emociones. Esto se puede
expresar por las mismas expresiones físicas o gestuales que se dan.
Por
ejemplo, una emoción de felicidad, se puede demostrar físicamente mediante la
sonrisa, la risa, una actitud positiva, un resplandor en los ojos, etc.
Las
emociones de tristeza, se pueden manifestar mediante los sentimientos que
expresen dolor y físicamente, mediante las lágrimas, la postura, la mirada
triste, etc.
Permiten
establecer una posición del individuo frente a su entorno:
Las
emociones permiten que los seres humanos (y animales), tengan una percepción,
posición o idea de cómo desenvolverse ante su entorno, en determinado
acontecimiento.
Del
mismo modo, las emociones impulsan los sentimientos hacia ciertas personas,
situaciones, acontecimientos, acciones, objetos e ideas como tan. También, las
emociones influyen en que haya sentimientos de rechazo hacia los mismos.
Su
manifestación es también fisiológica
Las
emociones tienen un origen biológico y también sus manifestaciones son de
manera fisiológica.
En
la expresión de las mismas, se incluyen reacciones que pueden ser
incontrolables para la persona, como pueden ser la agresividad, la furia o el
llanto.
Las
emociones permiten como se señaló anteriormente, responder a los estímulos del
entorno y adaptarse a los cambios del mismo. Estas aparecen de forma súbita y
pueden ser antes situaciones agradables, de peligro o de tristeza.
Por
ello, se habla mucho de la inteligencia emocional, que implica en cómo se puede
lidiar con las emociones, evitando cambios abruptos en el carácter que puedan
perjudicar la relación que se mantenga con otras personas.
Se expresan desde las primeras etapas de la vida del ser humano:
Desde el nacimiento (e
incluso, desde el embarazo), los bebés manifiestan emociones tanto a sus
padres, familiares como a su entorno, que pueden ser positivas y negativas. Aun
siendo tan pequeños, pueden experimentar emociones, aunque no puedan
expresarlas.
A medida que crezca el
bebé, a partir de los dos o tres años, podrá mostrar empatía hacia los demás,
aunque en si todavía no la entiendan. A partir de los cuatro años, podrán
reconocer sus emociones básicas y a medida que crezcan, se empezarán a
manifestar con mayor claridad sus sentimientos.
En la adolescencia, se
empiezan a reconocer las emociones en su interacción social. Se reconoce el
concepto de autoestima, en base a las relaciones con su entorno por ejemplo.
A medida que la persona
va creciendo, va adquiriendo mayor conciencia de sus emociones y la importancia
del manejo de las mismas, porque estas estarán ligadas al proceso natural de
maduración hacia la adultez, donde se adquieren mayores responsabilidades y
obligaciones. Con el paso de los años, se van produciendo cambios a nivel
de las emociones que están influidos por el entorno y la sociedad misma.

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